Rayuela: el Edén de la Infancia

Hoy quiero hablar de mi libro favorito; Rayuela de Julio Cortázar. Hace tiempo pensé que dos fragmentos muy distantes en el libro podían tener relación entre sí, aunque aparentemente parezcan de naturalezas muy distintas. Todo lo que he escrito es mi propio análisis y opinión, de modo que os invito a que compartáis también vuestros pensamientos al respecto.

De golpe comprendo mejor el espantoso gesto del Adán de Masaccio. Se cubre el rostro para proteger su visión, lo que fue suyo; guarda en esa pequeña noche manual el último paisaje de su paraíso. Y llora (porque el gesto es también el que acompaña al llanto) cuando se da cuenta de que es inútil, que la verdadera condena es eso que ya empieza: el olvido del Edén, es decir la conformidad vacuna, la alegría barata y sucia del trabajo y el sudor de la frente y las vacaciones pagas.

masaccio_expulsion_dtl

Antes de pasar al siguiente fragmento, quiero comentar brevemente la obra de Masaccio a la que se refiere. Se trata de la primera obra de arte en que Adán, en vez de cubrirse los genitales, se tapa la cara en un gesto de dolor y de vergüenza (porque cuando se sienten remordimientos por los propios actos, lo mas humano es ocultar el rostro).

Dicho esto, Adán es consciente de que ha perdido un mundo dónde carecía de preocupaciones, podía ser feliz sin grandes cosas y no se preocupaba por lo que en un futuro pudiera acontecer.

Con esto, enlazo el siguiente fragmento:

La Rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar diferentes casillas […] y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo […]. Lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia […] se olvida que para llegar al cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato.

Para los que (supongo que pocos) no conozcan el juego de la rayuela, enlazo también una fotografía.

rayuela_juego

Del mismo modo que Adán y Eva (en el fondo símbolo de la humanidad) pierden el paraíso, todos lo perdemos en el momento en que dejamos atrás la infancia. Cuando somos niños imaginamos, construimos nuestro propio mundo; y la felicidad es un juego. Cuando de golpe perdemos la inocencia nos volvemos ambiciosos, queriendo llegar a un Cielo al que conocemos tan poco que ni siquiera podemos dibujar con una tiza en la acera.

Del mismo modo, Adán y Eva construyen un Cielo al que se aspira llegar después de la vida terrenal (en nuestra vida contemporánea, quitando la religiosidad, puede significar el éxito en terreno laboral y personal). Ellos lo dibujan porque quieren volver a tener aquello que se les ha ido de las manos. Pero, como dijo Rousseau, una vez perdida la inocencia no se puede volver a atrás.

 

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